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Qué hacer si un cliente no paga una factura

Que un cliente no pague es de las situaciones más incómodas de llevar un negocio: hay dinero en juego y, a la vez, una relación que quizá quieras conservar. Lo primero no es reclamar más fuerte, sino entender por qué no paga.

Por el equipo de RemitideActualizado el 6 min de lectura

Averigua el motivo

Casi todos los impagos caen en una de estas categorías, y cada una se resuelve de una forma:

  • Olvido o problema administrativo: la factura no llegó, le faltaba un dato o está esperando aprobación. Se resuelve con un recordatorio y la factura adjunta.
  • Desacuerdo: el cliente no está conforme con el trabajo o el importe. Hay que hablarlo; reclamar sin más lo empeora.
  • Falta de liquidez: quiere pagar, pero no puede ahora. Se negocia un plan.
  • No quiere pagar: excepcional, y es cuando toca la vía formal.

Negocia un aplazamiento si hace falta

Si el problema es de liquidez, un calendario de pagos por escrito —importes y fechas concretas— suele ser mejor que esperar sin fecha. Déjalo por escrito y haz seguimiento de cada plazo: una promesa sin seguimiento es un nuevo retraso.

Reclama por pasos

Si no hay respuesta, sube el tono de forma gradual: recordatorio amable, segundo aviso pidiendo fecha, aviso formal con los intereses y los 40 € de la Ley 3/2004, requerimiento por burofax y, por último, el proceso monitorio. Lo contamos en detalle en nuestra guía para reclamar una factura impagada.

Protege el resto de tu cartera

  • Pide un anticipo en los trabajos grandes o con clientes nuevos.
  • Factura por hitos en lugar de todo al final.
  • No sigas trabajando para un cliente con facturas muy vencidas sin haber hablado antes.
  • Mira cuánto tardan de verdad en pagarte tus clientes, no sólo cuánto pactaste.

A tener en cuenta

Para decisiones legales o fiscales sobre un impago concreto, consulta a tu asesoría: esta guía es informativa.

Cómo ayuda Remitide

Remitide te avisa de qué facturas se acercan al vencimiento y cuáles se han pasado, prepara los recordatorios con el tono adecuado para cada cliente, anota las promesas de pago y deja de reclamar en cuanto el cobro entra. Tú decides cada paso; el seguimiento no se olvida.

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